Ver lo que se va a romper antes de que se rompa.
El diagnóstico estructural es la base de todo lo que hacemos. Es una mirada honesta de cómo funciona realmente tu empresa — y una evaluación clara de qué no va a sobrevivir el crecimiento.
Seis áreas que examinamos en profundidad
Cada área representa un punto de falla común durante la transición de 10 a 30 empleados.
Inventario de Procesos
Documentamos cada proceso operativo — desde cómo se manejan los pedidos hasta cómo se calcula la nómina. Vemos qué está escrito, qué es verbal y qué vive solo en la cabeza de alguien. El objetivo es una imagen completa, no una idealizada.
Claridad de Roles
Mapeamos quién hace realmente qué — no lo que dice el organigrama. Identificamos responsabilidades superpuestas, tareas sin dueño y estructuras de autoridad informal. En empresas de menos de 30 personas, el organigrama real casi nunca es el oficial.
Acuerdos Informales
Sacamos a la superficie los acuerdos no escritos que mantienen a la empresa funcionando: quién cubre a quién, qué excepciones se hacen, cuáles son las reglas reales de toma de decisiones. Estos acuerdos suelen ser estructurales — e invisibles hasta que se rompen.
Evaluación de Sistemas
Evaluamos las herramientas y sistemas que se usan actualmente — desde planillas hasta software — y evaluamos si pueden manejar el doble de volumen. Identificamos dónde el sistema es el problema, dónde el proceso es el problema, y dónde son los dos.
Flujo de Decisiones
Mapeamos cómo se toman las decisiones realmente: quién tiene autoridad, quién es consultado, quién solo es informado. En empresas en crecimiento, los cuellos de botella son casi siempre cuellos de botella de decisión — generalmente concentrados en el fundador o un solo gerente.
Priorización de Riesgos
No solo listamos problemas — los clasificamos por urgencia e impacto. No todo necesita arreglarse a la vez. El resultado es un mapa priorizado de qué abordar primero, segundo, y qué puede esperar, con una justificación para cada decisión.
Cómo construimos la imagen
El diagnóstico no es una encuesta ni un cuestionario. Es un proceso de observación estructurado.
Entrevistas estructuradas Hablamos con el dueño, los gerentes clave y el personal de primera línea — por separado. Los distintos niveles de la organización ven distintos problemas. Necesitamos todas las perspectivas.
Observación operativa Observamos las operaciones tal como corren realmente. Los documentos y las entrevistas revelan la intención; la observación revela la realidad. Ambas son necesarias.
Revisión de documentos Revisamos la documentación que existe — descripciones de puestos, notas de procesos, configuraciones de sistemas — y notamos las brechas entre lo que está documentado y lo que realmente pasa.
Síntesis y mapeo Reunimos todo en una imagen coherente: un mapa de procesos, un mapa de roles y una evaluación de riesgos priorizada que se convierte en la base del resto del acompañamiento.
Qué tenés después del diagnóstico
El diagnóstico produce un documento concreto y accionable — no una presentación.
Mapa de Procesos
Un mapa visual y escrito de cada proceso significativo en tu empresa, mostrando qué está documentado, qué es informal y qué falta.
Mapa Real de Roles
Una imagen clara de quién hace realmente qué — no la versión del organigrama, la real — con brechas y superposiciones identificadas.
Lista de Prioridades
Una lista clasificada de qué necesita cambiar, en qué orden, con el razonamiento detrás de cada decisión de prioridad.
Hoja de Ruta de Cambios
Una secuencia propuesta de cambios para los meses siguientes — qué abordar primero, qué puede esperar, y cómo se relacionan los cambios entre sí.
Entender tu empresa es el primer paso
El diagnóstico es donde empieza cada acompañamiento. Contactanos para conversar sobre la situación de tu empresa y cómo funcionaría el proceso de diagnóstico para vos.
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